” La esperanza, es la carga mas pesada que un hombre puede cargar. Esa es la desgracia del idealista”
Firmado por: El Condicionado. Raimundo Arruda Sobrinho

sábado, 8 de junio de 2013

   Tres imágenes de Mandela

 Mandela, el abuelo más combativo del siglo XX, está muriendo. Tal vez nuevamente sobreviva a este episodio, pero a fin de cuentas, ¿hasta cuándo seguirá el viejo árbol soportando con su frágil ramaje la dureza del tiempo que todo lo arrasa? Llegará la hora triste y veremos partir al último gran líder de ese terrible siglo que no termina de irse. 
   Porque el siglo XX ha sido el más atroz de los que tengamos memoria en muchos sentidos. Llegó a superar al siglo XVI en crueldad y artificios inventados por el hombre para dañar al hombre. Pero ha sido también el siglo que formuló un concepto fundamental, después del cual la humanidad nunca volverá a verse a sí misma del mismo modo que antes de ello. La noción de derechos humanos, no ya del hombre o del ciudadano, sino "humanos", es, por sobre cualquier otro aporte que se pudo haber hecho en ese tiempo, el más innovador y el más prometedor en relación a la posibilidad del hombre como ser trascendente. 
   Cuando se enumeran los grandes cambios de la humanidad casi siempre se piensa en máquinas ingeniosas, en la elaboración de principios que expliquen el funcionamiento del universo, de la existencia o de las sociedades. Sin embargo, aquello que nos hace humanos es apenas una leve diferencia de percepción respecto de nosotros mismos y los otros. La noción de humano está prefigurada en las ideas de que yo y el otro compartimos la misma esencia. Largos debates y desarrollos filosóficos así lo han descrito, analizado y establecido.
   Pero qué difícil vivir de acuerdo con esa tan frágil certeza. Solo unos pocos hombres y mujeres de entre millones logran hacerlo en su vida cotidiana y una ínfima parte de la humanidad se levanta por sobre las injusticias, las separaciones sociales, las diferencias culturales, las razas y las marcas del pasado, para defender y luchar por un mundo donde todos nos aceptemos y logremos vivir juntos en igualdad de condiciones y/u oportunidades.  
   Mandela pudo hacerlo. Se impuso a la represión, al estigma que lo condenaba a ser un inferior siendo uno de los hombres magníficos de su época. Se sobrepuso a la violencia de su tiempo con herramientas que recuerdan tan bien aquello de "al pueblo pan y circo" contradiciendo lo maquiavélico y lo maniqueista de esa idea.
   Mandela es el último gran jefe de la corriente humanística universal de grandes jefes, que a lo largo del siglo XX predicaron con palabras, con el ejemplo y con cualquier recurso humanístico a su alcance (desde la rueca de Gandhi al rugby del sudafricano) para que el hombre dejara de ser el lobo del hombre.
   Mandela está muriendo. Si no es hoy será mañana. Y no se puede dejar de mirar las imágenes que lo representan: el joven príncipe de su tribu, engalanado con los atributos de los suyos; el preso padeciente y nunca resignado; el líder con el gesto tenso y el puño cerrado de dolor y fuerza combatiente; el gobernante amado y sonriente que todavía levanta  la mano abierta con la línea de mercurio atravesando su destino y señalando  la eternidad de sus victorias. 
   Mandela está muriendo. Viva el legado de Mandela.


 
(Damos las gracias
a los autores
de las imágenes
que hemos tomado prestadas.
G.L.)

1 comentario:

  1. Ha muerto el hombre más importante de estos tiempos . Que descanse en paz .

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